Mari Andrew estudió Español dos semanas en marzo de 2020 en Patagonia Andina, pero tuvo que regresar a su país debido a la pandemia de coronavirus. De todas maneras, Mari visitó muchos lugares y experimentó distintos sabores que quiere compartir con quienes visiten El Bolsón. Con ustedes, las recomendaciones de Mari Andrew en El Bolsón.

¡Hola! Soy Mari y soy de Nueva York en los Estados Unidos. En marzo viajé a El Bolsón para estudiar Español y para disfrutar de una tierra maravillosa lejos de mi vida cotidiana.  Pase dos semanas llenas de aventuras, buena comida, música por las calles, clima cálido, personas interesantes y la paz de un pueblo pequeño en un ambiente precioso.  La comida y bebida de El Bolsón son muy especiales y memorables, así que voy a escribir unas reseñas de cafés y restaurantes de allí.

Cada mañana antes de mi clase de español, tomaba un café con leche en uno de los varios cafés que hay en el centro de El Bolsón. El café que más me gustó es de El Café de Gussi, una tienda pequeña al lado de la parada de autobús. El dueño del café es muy amable y el café es perfecto, mejor que el que se puede encontrar en Nueva York. También me gustaba mucho tomar café en Jauja, porque sus baristas siempre me hacían un osito con la espuma de la leche, ¡Muy artístico y lindo! Me hacía feliz.

Los dos lugares son muy buenos para tomar café, pero mi panadería favorita es La Reina. Todas las mañanas hacen facturas, medialunas, churros, alfajores y pasteles caseros. ¡El aroma cuando abre a las 7 de la mañana es delicioso! Comí demasiadas facturas con dulce de leche en dos semanas. Pero para mí se pueden encontrar las mejores medialunas de El Bolsón en Almendra. Un domingo comí tres medialunas allí! Son muy suaves y no son pegajosas. Además, la dueña y su familia son muy amigables. 

 La comida y bebida de El Bolsón son muy especiales y memorables, así que voy a escribir unas reseñas de cafés y restaurantes allí.

e gusta el horario de Argentina y de los países hispanohablantes en general: me gusta despertarme temprano, acostarme tarde y tomar una siesta por las tardes. Me gusta también el horario de la comida. En El Bolsón, se come un desayuno pequeño, un almuerzo más grande, una merienda sabrosa y una cena con amigos o familia.

Después de mi clase, almorzaba a las 13:30 o 14:00. Casi todo los días comía en la Feria Franca, una feria natural, y tomaba un café vegano en el que utilizan productos de la Comarca. Aunque no soy vegana, la comida de este lugar es mejor que cualquier carne que haya comido. El menú cambia cada día, entonces es divertido elegir de la pizarra y probar muchos platos que nunca había visto antes. Mis platos favoritos fueron chow fan con quinoa, curry de coco y chop suey con tempeh. Cada plato viene con un montón de vegetales muy frescos. Además, ¡La comida no es cara! A veces, compraba una cerveza también de la cervecería que está al lado de la feria -La Estación de Cerveza-. En una tarde soleada ¡No hay nada mejor que leer y comer un plato de chow fan con una IPA afuera!

Cerca de la Feria Franca, también hay un camión de comida con cosas ricas como tacos, pizzas y hamburguesas. No parecen muy saludables, pero cada plato se hace con muchos vegetales y pan casero. Me gustaron mucho los tacos de pollo. Mi segunda semana, las chicas que trabajan allí me empezaron a llamar «Chica Taco de Pollo» porque lo pedí al menos cinco veces. Yo le mandé una foto del taco a mi mamá y ella ha estado intentando hacerlo en su casa, empezando con la tortilla casera.

Las tardes en El Bolsón eran tan relajantes, me sentaba en mi balconcito y leía o escribía mientras escuchaba música. O, aún mejor, iba de excursión en las afueras de El Bolsón con mi clase de Español. Nosotros visitamos un Parque Nacional, un lago y una chacra. A todos mis compañeros les encantó el helado de Jauja, pero mi helado favorito fue el de la chacra Humus. Probé los sabores de agua y de crema y me gustaron todos.  

eara cenar, usualmente cocinaba, pero también me gustaba probar los restaurantes en el centro del pueblo. Como todo el mundo, estuve impresionada por el restaurante A Gusto. Aunque el bife y la trucha son riquísimos, lo que más me gustó fue el pan! Aún sin mantequilla o chimichurri, es exquisito. Hay vinos muy buenos también. Disfrutaba sentarme afuera; el patio es muy bonito y hay un perro con buenos modales. Fui también a Tomatikán y a La Tavola de Nina. ¡Ojalá hubiera ido a más restaurantes antes de irme! Me faltó ir a muchas cervecerías—algún día voy a volver y hacer una reseña de los bares-.

Aparte de los restaurantes, probé productos locales muy buenos en El Bolsón. Por ejemplo, el té hecho con frutas del bosque y hierbas de la Comarca. Además, la miel, el queso y el dulce son ricos y específicos de la región. Por supuesto, también probé el mate y compré muchas cositas para hacerlo en mi casa. Todavía no lo puedo hacer muy bien, pero me encanta el ritual de tomarlo durante todo el día.

¡Ojalá que puedas visitar el mágico pueblo de El Bolsón y disfrutes su comida abundante, variada y deliciosa!
Mari Andrew - Nueva York

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